sábado, julio 13

No Reseña El Vendedor de Abrazos – Rocío Ramírez Castillo

No es mi costumbre dejar un libro a medias, si lo hago intento tenerlo en cuenta para el futuro, pero es que El vendedor de abrazos no tiene futuro para mí. Y lo siento, lo pedí para reseñar porque caí en su sinopsis pero no he podido avanzar más allá de la página 50, así que antes de que se me desarrolle un dolor de cabeza crónico he decidido terminar las cosas.

En Monterrey, una ciudad al norte de México, existe un hombre que se dedica a vender abrazos a las mujeres solitarias. Día a día, mujeres de diferentes edades y estratos sociales se acercan a él para contratar sus servicios, en busca de compañía, consuelo, amor y, en ocasiones, simple placer que llene sus vidas. 

Su tarjeta pasa de mano en mano y su historia de boca en boca. Su nombre es Julio y su profesión vendedor de abrazos.
Al dejarme llevar por la sinopsis acepté la tarjeta sin dudarlo, pero luego de tenerla entre los labios sopesando la idea de marcar el número o no, me he decidido por botarla, Julio no es mi hombre y su historia no me interesa lo más mínimo.

Lo inicié durante un largo viaje, me dije que me duraría lo suficiente para entretenerme y olvidarme del calor, pero sucedió todo lo contrario el viaje se me hizo eterno y el calor insoportable. Aunque la pluma de la autora es lo suficientemente fluida, no ha logrado atraparme en ningún momento, cada cinco minutos me detenía a mirar por la ventana y preguntarme por qué no habré sacado de mi mochila otro libro o descargado otro ePub. 

Lo que en un principio me parecía interesante y el punto fuerte del libro, conforme fui avanzando se convirtió en la razón de peso para abandonarlo y estar escribiendo esta no reseña. Me explico, al leer la sinopsis me encontré con un oficio jamás visto: vendedor de abrazos; a lo largo de mi vida lectora me he encontrado con miles de trabajos pero vender abrazos jamás, así que decidí darle una oportunidad, sonaba interesante, un poco absurdo, pero la curiosidad mató al gato. 

El comienzo es lo más normal posible, un chico perdiendo su trabajo una mañana y ahora se encuentra en ese trajín de ir de entrevista en entrevista para buscar otro; hasta que un buen día una amiga le sugiere vender abrazos, es bueno en ello y al parecer el mercado se encuentra desatendido con lo que le daría una buena demanda. Ni corto ni perezoso, y con la cuenta bancaria llegando a ceros, decide darse una oportunidad y yo decido dejar de leer. 

Las razones de Julio para iniciar su peculiar trabajo son débiles y nada convincentes, entiendo que ha perdido su empleo, que debe buscar una nueva forma de encontrar su sustento, pero vamos que también se podía vender perros calientes en la esquina o estar de mesero, lo único que alentaba su decisión de vender abrazos era su cuenta bancaria casi vacía y su mente pervertida cada vez que encontraba a un cliente que, en sus palabras, estuviera bien buena.

Además de lo absurdo que resulto ser todo el asunto de vender abrazos, también está la evolución de su trabajo a una especie de gígolo sin ton ni son, claro que se me olvidaba que era lo único en lo que pensaba nuestro protagonista al encontrarse con la mujer que lo contrató, en ningún momento llegué a pensar que le interesaba realmente la razón detrás de la llamada. 

No me da pena decirlo, si tengo que leer sobre sexo lo hago sin miramientos, no me gustan los libros que dicen tener escenas fuertes y luego salen con un chorro de babas; así que no, la descripción explícita de cómo Julio logró tener sexo con una mujer mayor no fue una razón para abandonarlo. Al contrario, felicito a la autora por no tener pelos en la lengua. 

Así que la razón principal, y puede que única, para haberlo abandonado tan tempranamente el libro fue la inhumanidad del personaje principal, un hombre que no me pudo transmitir nada más allá de sus ganas de tener sexo; toda la espiritualidad que esperaba encontrar en el vendedor de abrazos se fue al fiasco en las primeras citas de trabajo.

En cuanto a los demás personajes no puedo decir mucho, los personajes femeninos iban y venían sin mucha profundidad, y los amigos de Julio fueron huecos. Puedo agregar que me ha agrado leer el español coloquial de México, algunas expresiones me reventaron los sesos buscando su significado mientras otras fueron fáciles de pillar. 

Puede que no haya sido la época perfecta para leerlo, puede que yo sea la perdida nariz de Voldemort y por ello no pueda apreciar el libro, pero por ahora no quiero tener nada que ver con Julio, su negocio y su historia; le deseo suerte y espero encuentre a alguien que la aprecie.

Gracias a The Itzel Library por organizar el tour y a Rocío Ramírez Castillo por facilitar el ejemplar para reseñar.
Para comprar un ejemplar puedes acceder a Amazon (Kindle)La Ventana Libreria.
Para más información de libro entra a la web y para la autora haz click aquí.

3 comentarios :

Nina dijo...

Hombre que falla >-< pero bueno supongo que no era para ti xDDD

Perdida dijo...

La sinopsis da una impresión de la novela y dentro no es nada de eso. Vaya.

Gracias por la reseña, nos leemos.

Un abrazo :3

Elii Vela dijo...

Gracias por la reseña.