viernes, agosto 7

Experiencias libreras (11) – Soy una empática empedernida

Desde que conocí el significado detrás de la palabra siento que me define, me es imposible no ponerme en los zapatos del locutor mientras cuenta una historia y, lejos de parecerme un comportamiento ideal, le tengo miedo y a veces siento que me gustaría no meterme tanto en los sentimientos del otro, ser más fría y cerrada. Y este deseo sólo se aplica en mi vida personal porque en lo que a la lectura se refiere, me encanta ser una empática empedernida.

La empatía es aquella característica que te permite identificarte mental y afectivamente con el estado de ánimo de otra persona; pueden imaginarse la cantidad de problemas y beneficios que conlleva ser demasiado empática en la vida fuera de los libros, pero cuando se trata de leer un libro, esta característica es un plus para disfrutar mucho más la lectura.

Me sucede muy a menudo, sobretodo con los libros cuyo narrador es la primera persona del singular, que me identifico completamente con los sentimientos del personaje aún si no me termina de convencer él o ella como protagonista. No creo que me esté explicando así que les pondré un ejemplo reciente. Cuando leí After, Tessa me pareció el personaje más soso, tonto y plano de la vida; muy parecida a Bella Swan, un arquetipo de persona que no debería tomarse como ejemplo y venderse a adolescentes influenciables. Pero en algún punto de la novela, no pude evitar meterme en sus sentimientos, sentir lo que ella sentía cuando Hardin la trataba mal o la ignoraba, sentir rabia contra su madre y dolor al saber que la relación entre ellas estaba en un estado deplorable. ¿Ahora me entienden? Lo que siento cuando leo a un personaje que toca mi fibra empática es sencillamente lo que ellos sienten, como si mi ser saliera de mi piel y se fuera a dar un paseo por el ser de los personajes.

¿Asombroso? Sí, no les mentiré, es realmente increíble sentir lo que tus personajes favoritos sienten, que el autor tenga ese poder sobre tus sentimientos y hacerte vivir la historia de otra manera. Es magnífico, no hay palabras para explicar la experiencia.

Pero no todo es color rosa, esta facultad tiene sus problemas y éstos brillan cuando el personaje está pasando por un momento sumamente difícil emocionalmente. Nuevamente les daré un ejemplo. Cuando leí Bajo la misma estrella, pude conectarme con los sentimientos de Hazel, sobretodo en el final, me conecté tanto con ella que no pude evitar derramar lágrimas cual Magdalena y sentirme mal durante horas.

Leer a un personaje emocionalmente inestable, algunas veces puede ser divertido, pero cuando eres una lectora empática es un martirio, porque esa inestabilidad se refleja en la tuya propia, incluso en contra de tu voluntad. Así, me he encontrado en momentos realmente inestables mientras estoy leyendo un libro; aunque haya estado feliz horas antes de iniciar la lectura, si alguno de los personajes que logra llegar a mi fibra empática está atravesando un momento muy emocional, muy triste, mi estado de animo cambia radicalmente y me pongo en los zapatos de ese personaje. Recuerdo momentos en los que he llegado a tener los ojos aguados y sentir la opresión en mi pecho característica de la tristeza más profunda que pueda experimentar alguien, o momentos en los que mi vergüenza es tal que no puedo evitar sonrojarme y cerrar el libro mientras se me pasa porque no soy capaz de seguir con la escena.

Sé lo loco que suena y en varias ocaciones he mantenido "charlas profundas" conmigo misma para averiguar si lo que experimento es real o sólo una mala pasada de mi sub-consciente. A la conclusión que he llegado, luego de leer artículos relacionados y las horas de "charla profunda", es que esta facultad empática es propia de los lectores y que se acrecienta con los años y la cantidad de libros que se leen; lo que concuerda totalmente con mi experiencia, porque si antes era empática, ahora, luego de más de 6 años leyendo como posesa siento que mi empatía a crecido en exceso, al punto de experimentar lo que les he expuesto arriba. Lejos de arrepentirme o de maldecir mi "condición", debo admitir que me gusta, incluso con sus desventajas.

Esta facultad me permite disfrutar mucho más el libro porque logro meterme aun más en la historia y conectar con los sentimientos del personaje. Claro que todo depende de la prosa del autor, no crean que me voy metiendo en los zapatos de cualquier pelagato que lea, no señor; el autor debe hacerme sentir la historia, absorber mi ser y embutirlo en ella sin mi permiso.

Mi empatía lectora es un factor decisivo en mis reseñas y por esto muchas veces me he devanado los sesos pensando si x libro realmente merece el 4 o 5, o si por el contrario el libro y merece el 2 o 3. Es realmente difícil en algunas ocaciones, incluso he sopesado la idea de eliminar el sistema de calificación, pero como a fin de cuentas mis opiniones son personales, subjetivas, realmente importa poco si mi nota difiere con la de los demás.

A lo que quería llegar con esta entrada es precisamente a las reseñas, quería darles el por qué algunos libros tienen más nota que otros incluso si en mis opiniones doy a entender lo contrario. No siento que sea injusta, después de todo meterme en los zapatos del personaje es lo que busco a menudo cuando leo, así que es obvio que lo considere a la hora de calificar el libro.

Me gustaría conocer la opinión de ustedes sobre el tema. Soy toda ojos para sus comentarios.

3 comentarios :

Nina dijo...

EN mi caso me pasa solo a veces. Depende el libro la verdad. No suelo llorar con libros muy rara vez o que la historia me pegue duro. esos son los que considero los que mas me gustan :)

Michelle Mouse dijo...

Sí, depende del libro, no todos me ponen empática pero he dado con algunos que uff, soy la ruleta de sentimientos XD

Saori-Luna dijo...

Qué hermosa entrada! Puedo comprenderte al 100% y eso es porque yo también soy empática, no me pasa sólo con los libros, sino también en series y películas.
Me encantó en serio este tema!